Huida de Innsmouth(10): Algo huele a podrido en Innsmouth

Thomas Connery (Infante de Marina)          –              Bea

La visita a casa de sus padres había sido un oasis entre tanta emoción, así que, con el macuto preparado, Thomas Connery decidió hacer una visita a la casa de los Burnham antes de reunirse con el resto de Finns.

Llamó a la puerta y la rubicunda Marjorie Burnham, la madre de Brian, abrió. Cuando vio a Thomas, impecable con su uniforme militar, se le iluminaron los ojos y una gran sonrisa emergió en su rostro constreñido por la pena.

Thomas la abrazó. La dejó desahogar su llanto contra su hombro. Aceptó pasar a dentro y tomar un té. Charló con ella, sobre su vida en la Marina y sus viajes… y sobre Brian. Maldijeron la funesta noticia del periódico y al comisario Andrew Martin, pero Thomas sacó pocas conclusiones de Marjorie Burnham pues la madre tenía las mismas dudas y miedos que su hija Margie. Algo raro había pasado en Innsmouth: Una chica, un amigo en peligro o la mala suerte, algo que hubiera hecho a Brian alejarse de su honrada y tranquila vida.

“Porque algo huele a podrido en Innsmouth” finalizó la madre de Brian, invocando a sus maltratados recuerdos teatrales.

Thomas se despidió de Marjorie Burnham y paseó hasta el punto de reunión. Caminaba pensativo, recordando todas las habladurías que se decían de Innsmouth. Una ciudad maldita, sin lugar a dudas pero, ¿por quién?

Thomas recordaba la figura histórica del Capitán Obed Marsh, un llamativo personaje cuya flota naviera viajó hasta los mares del sur, volviendo de las islas con sus barcos cargados de tesoros. La leyenda contaba que Obed Marsh hizo un pacto con el Diablo, vendiendo su alma, la de sus congéneres y su descendencia, a cambio de oro, riquezas, inmortalidad y poder.

El Capitán Obed Marsh (La viva imagen de la Cordura)
El Capitán Obed Marsh
(La viva imagen de la Cordura)

Verdad o no, desde 1800, los Marsh eran la familia más numerosa de Innsmouth. Y la más poderosa. La vieja compañía Marsh mantenía subyugadas a todas las pequeñas empresas de Innsmouth, tenía el control de la refinería de oro y había Marsh por todas partes del valle Miskatonic, estudiando en sus universidades, trabajando en despachos, oficinas, bufetes…

Y todos, igual de feos. Marcados por esos ojos saltones y esa boca ancha.

Thomas se encontró mirando fijamente un pescado recién expuesto en una pescadería cercana a su casa y un escalofrío atravesó su espalda.

El primero de muchos.

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