Huida de Innsmouth(14): Mientras tanto, en Innsmouth…

La mujer deslizó con presteza el fino cuchillo dorado por el vientre del pescado. Desperdigó sus entrañas por la mesa, hurgó entre ellas, las olfateó con su aplastada nariz.

Gruñó disgustada.

—¿Contemplas algo, hija mía? — gorgoteó una voz húmeda desde el marco de la puerta.

La mujer agarró el pescado con una mano rechoncha, llena de manchas de piel y sucia por la sangre, arrancó la cabeza de un mordisco y la masticó con asco, paladeando la carne, las escamas y el hueso por toda su boca ancha de dientes torcidos.

— Vienen días de pólvora y fuego.

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