Huida de Innsmouth(21): Ezra Enamorado

Patry O’Connel (Buscavidas)                      –             Hernán

Ezra Blank estaba desnudo, con la mirada perdida en el techo repleto de humedades de su apartamento y sin poder creérselo. A su lado, envuelta hasta el pecho por la sábana de su cama había una diosa rubia, una diosa rubia que se había ofrecido a él y le había regalado el mejor momento de su vida.

―Algunos de mis amigos han visitado a las chicas de Ma Babson, en el puerto… y hablaban de esto. Pero nunca… nunca imaginé que sería así.

Patry dejó escapar el aire. Normalmente los dejaba exhaustos y así aprovechaba para desvalijarles, pero el chico Blank era virgen…. de los que hablaba y hablaba.

“Que no se haya enamorado, que no se haya enamorada, que no…”

―Esto ha estado bien, Ezra, y eres un encanto. Descansa, voy un segundo al baño.

El baño de Ezra era un agujero infecto, pero Patry había estado en peores… aunque sólo en unos pocos. Abrió el grifo y emergió un chorro de agua marrón. Suspiró contrariada, rezando porque el agua se aclarase, un poco al menos.

Cuando volvió al pequeño dormitorio se encontró que Ezra estaba roncando suavemente. Se vistió y comenzó a revolver entre la ropa, encontró los pantalones del muchacho y sacó un manojo de llaves.

Y se cayeron al suelo.

―¿Qué haces?

Patry se mordió el labio y le lanzó al chico una mirada de cervatillo iluminado por los faros del vehículo que va a atropellarlo.

―¿Nada?

―¿Por qué estabas buscando en mis bolsillos?

Patry miró al cielo. “A la mierda”

―Quería robarte las llaves de la tienda, pasar dentro y buscar alguna pista sobre mi amigo Brian.

Patry estaba preparada. No era la primera vez que tenía que arañar una cara, patear unas pelotas o rajar a alguien que se pudiera poner antipático. Ezra salió de la cama y se abalanzó sobre ella. Tomó sus manos con cuidad y sus llorosos ojos la contemplaron con candor.

―No quieres entrar allí. No quieres investigar en esta ciudad. Los forasteros que vienen aquí a cotillear desaparecen. La Orden se encarga de ello.

―¿Qué Orden? ―espetó Patry.

Sí. El chico Blank se había enamorado. Y Patry pensaba sacar provecho de ello.

―Patry… ―comenzó Ezra.

―Ezra, mírame ―Patry recogió el feo rostro del chico y lo acarició con sus manos de porcelana―, voy a descubrir que le pasó a Brian. Por las buenas o por las malas. Si me puedes ayudar a que sea por las buenas…

―La Orden Esotérica de Dagon se lo llevó. Se los llevan a todos. No lo entiendes, Patry, pero los de la Orden controlan Innsmouth. Tienen miembros en todas partes. La policía, las fábricas, el consejo municipal… En todas partes.

―¿Qué son? ¿Fanáticos religiosos?

―Sí… pero de una religión cruel. O estás con la orden o te llevan al Arrecife del Diablo. Y se acerca el Samhain.

―¿Qué pasa en Samhain?

De repente Ezra se angustió, comenzó a mirar al techo, a las paredes. La angustia se agarró con sus afiladas garras al pecho.

―Podrían estar escuchando… alguien podría estar oyéndome en este momento.

Patry intentó argumentar algo pero Ezra le tapó la boca y negó con la cabeza.

―Vete de Innsmouth, Patry. Aquí solo hay muerte.

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