Huida de Innsmouth(22): El Refugiado Alemán

Thomas Connery (Infante de Marina)          –              Bea

Thomas Connery había estado caminando cinco metros por detrás de Ezra Blank y Patry O’Connell. Había ido tras ellos hasta la casa de los Mowry, donde nadie había contestado y entonces Thomas había asistido al descarado flirteo de Patry.

Protegido por las sombras, les siguió hasta la casa de Ezra Blank y ahora estaba en el portal, pasando frío y evitando las venenosas miradas que le dirigían los vecinos de Innsmouth que vagaban por calle con aire taciturno.

Uno de esos vecinos le llamó la atención, se trataba de un hombretón, con barriga prominente, grandes mostachos canosos y aspecto desaliñado que mascaba tabaco mientras abría un establecimiento con aspecto de tugurio. En el letrero que lo identifica se podía leer “The Garden

Mientras abría las portezuelas, el orondo individuo le dio un lingotazo a una petaca. Su vista y la de Thomas se cruzaron y, lejos de preocuparse por el delito que estaba cometiendo, el tipo sonrió y alzó la petaca a modo de saludo, antes de entrar en el establecimiento.

Thomas se acarició la barbilla mientras que, como buen infante de marina, ataba cabos.

Entró en el Garden que, en efecto, era un tugurio. El tabernero había encendido unas luces amarillentas sobre la barra pero el resto del sitio, una docena de mesas redondas con taburetes y una decoración marinera, estaba sumido en las tinieblas.

Guten tag ―dijo el tabernero.

―Buenas…

―Soldado, ¿da? Yo también ser soldado, durante la Grande. Perdimos.

―Sí… algo me han contado―Thomas lanzó un vistazo a la barra donde abundaban botellas de whiskey, vodka y otros licores espirituosos.

La venta de alcohol estaba prohibida en estados unidos desde 1920, todas las semanas había noticias de agentes del tesoro asaltando destilerías clandestinas y ese orondo alemán vendía alcohol en su taberna de mala muerte sin pestañear.

―¿Su whiskey es irlandés?

Natürlich ―contestó el alemán mientras le servía un buen trago en un vaso bastante limpio― Tú también ser irlandés como whiskey, ¿da?

―Sí, Thomas Connery ―contestó Thomas tendiéndole la mano a través de la barra.

―Viktor Obtrech.

Thomas cogió el vaso, lo olió y lo cató.

―Es bueno ―comentó paladeándolo―. ¿Es habitual la venta de whiskey por aquí?

―No preguntas y no mentiras―respondió el alemán―. En Innsmouth es mejor no preguntas mucho. Las preguntas acaban mal. Tampoco gustan los forasteros ¿da?

―Pero usted fue forastero alguna vez.

―Ellos hacen sus cosas fuera, yo hago mis cosas dentro. No molestar. No preguntar. No responder. ―El tabernero sirvió otro trago a Thomas―. No responder… gratis.

Thomas tomó de nuevo el vaso y se lo bebió de un trago.

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