Huida de Innsmouth(25): Una charla en el Café Innsmouth

Annie O’Carolan (Cazadora de Libros)        –              Sarita

Patry O’Connel (Buscavidas)                      –             Hernán

Thomas Connery (Infante de Marina)          –              Bea

―¿Esta es su novia, siñor Elias? Es mu’ guapa―dijo la horrenda camarera de la cafetería de Innsmouth.

Annie le dedicó una gran sonrisa a la chiquilla, una joven de ojos saltones, dientes ratoniles, cabello corto y quebradizo, embutida en un horrible uniforme de camarera rosa chicle. La muchacha les miraba con hambrienta devoción. Quizá más hambre que devoción, lo que generó un sentimiento de intranquilidad en Annie.

―Es demasiado pronto para eso, querida Brittany. Acabo de conocer a esta bella dama y me he propuesto invitarla a comer. ¿De que dispone el Café Innsmouth esta preciosa tarde?

―De lo de siempre, siñor Elias. Hay piscado frito. Y pollo asao. Pero yo recomiendo simpre el piscado, qui es frisco. El Pollo lo reasamos y lo reasamos hasta que alguin si lo come.

―¡Brittany! ―ladró una voz desde el interior de las cocina. El padre de la muchacha, Darold Elliot era el tipo rechoncho, grasiento y de grandes ojos estrábicos que Annie había visto cuando llegó a la plaza.

Brittany correteó hasta las cocinas, donde fue reprendida con dureza, seguramente  por ser demasiado sincera sobre el pollo.

―Es el mejor sitio para comer en Innsmouth ―comentó Jackson Elias―. De hecho, creo que es el único. El Hotel Gilman no da comidas, aunque si desayuno… si a un café aguado y unas galletas de avena se le puede llamar desayuno, claro.

―¿Por qué está aquí, señor Elias?

―Directa al grano, ¿eh? ―Elias lanzó una mirada por encima de su hombro y se acercó hasta Annie―. ¿Le suena la Orden Esotérica de Dagon?

―Algo he oído.

Annie sabía que el Capitán Obed Marsh, el personaje histórico más llamativo de Innsmouth, fundó una nueva religión tras sus viajes por los Mares del Sur: La Orden Esotérica de Dagon. Se rumoreaba que su segunda esposa fue una isleña de esas tribus y que además, era sacerdotisa de dioses paganos. Varios marineros volvieron de esos viajes con esposas canacas. Había quien decía que la “Marca de Innsmouth” era a causa de ese mestizaje.

―¿Cómo llegó a su conocimiento esa “secta”?

Elias le dedicó una orgullosa sonrisa de satisfacción, el escritor gustaba de contar batallitas y Annie le estaba siguiendo el juego.

―Llegó tras leerme el Innsmouth Courier.

―¿Todo? ―preguntó Annie notando como su corazón repicaba con intensidad, sus pupilas se dilataban y su transpiración aumentaba.

El Innsmouth Courier era casi una leyenda en el círculo de los cazadores de libros. Un periódico extinto, cuyos tres últimos números, publicados durante los disturbios de Innsmouth de 1846, eran casi imposibles de encontrar.

Y por los que se podían pagar hasta 750$… quizá hasta más.

―No… casi toda la colección que tienen en la biblioteca Widener de Harvard, pero no los tres últimos números. Pero con lo que leí ya me hice una idea. ¿Sabía que el editor del periódico durante la década de los cuarenta, John Lawrence, murió durante los disturbios del 46?

―No tenía ni idea.

―Esa es la versión oficial. Pero yo creo que Lawrence, el representante electo Leonard Mowry y muchos otros, fueron víctimas por rebelarse ante la secta de Obed Marsh. En el Insmouth Courier seguían de cerca el caso del asesinato de Douglas Averill, que murió a manos de unos partidarios de Obed Marsh, y cómo los contactos del capitán sirvieron para poner en libertad a los presuntos culpables.

―¿Y ha venido a investigarlo aquí, de primera mano?

―Cómo lo oye―Elias le dedicó una mirada profunda y una cuidada sonrisa canalla―. Pero lo que en este momento me intriga es… por qué ha venido usted a Innsmouth.

En ese momento entraron en la cafetería dos personas.

―¡Pero bueno, Annie! ¿Estás flirteando? ―dijo a voz en grito Patry O’Connell. Caminaba junto a Thomas Connery que sonreía mucho, tenía las mejillas coloreadas y sus ojillos… achispados―. ¿Qué tal, me llamo Patry y este es Thomas? ¿Y usted es?

―Jackson Elias ―contestó el escritor levantándose, besando la mano de Patry y dándole la mano efusivamente a Thomas―, quizá haya leído algún libro mío como Hijos de la Muerte o el Camino del Terror.

―No soy mucho de leer.

―Oh, qué lástima ―y Elias miró de reojo a Annie, que no pudo evitar sonreír―.¿Quieren comer con nosotros? Brittany nos ha recomendado el pescado frito y estaba a punto de pedir dos raciones.

―No es necesario que pida por mí ―contestó Annie con suficiencia―. Soy mayorcita y puedo pedir por mi cuenta, gracias.

Jackson, Patry y un ebrio Thomas Connery la miraron asombrados.

―Una mujer independiente y con carácter ―dijo Elias, sin dejar de sonreír―. Me gusta.

A Jackson Elias le gustan las chicas independientes y con carácter
A Jackson Elias le gustan las mujeres independientes y con carácter

Patry alzó una ceja y le dedicó una mirada reprobatoria al escritor. Le ofendía que un hombre se sintiera más atraído por Annie, la rata de biblioteca que por ella que… que era Patry O’Connell.

―El caso es que no tenemos tiempo para pescados fritos ―espetó con veneno en cada palabra―. Me han dicho que a Brian le ha secuestrado la Orden Esotérica de Dagon y tenemos que hablar sobre…

Thomas tapó la boca de Patry, miró por encima de su hombro pero desde la cocina llegaban los gruñidos de Darold Elliot discutiendo con su hija sobre cómo estaba friendo el pescado, parecía que no les habían escuchado. Thomas sacó un billete de cinco dólares y lo arrojó a la mesa.

―Disfruten de la comida ―dijo Thomas, al tiempo que empujaba a Patry fuera del local―. Yo, mientras tanto, voy a dar una vuelta con mi amiga.

Elias no se sentó a la mesa hasta que Thomas y Patry salieron, ante la atónita mirada de Darold Elliot que no sabía muy bien que había pasado en su local. Elias miró a Annie, que no apartó la vista.

―¿Quién es Brian? ―susurró Elias cuando Darold Ellito volvió a la cocina.

―Un amigo. ¿Qué sabe acerca de la Orden Esotérica?

―Poco ¿Qué le ha pasado a Brian?

―Por lo visto le ha secuestrado la Orden Esotérica de Dagon ¿Me va a contar todo lo que sabe sobre la Orden?

―Ya le he dicho que sé muy poco de la Orden Esotérica de Dagon.

―Que lástima ―contestó Annie frunciendo los labios―, tendré que irme con mis amigos entonces…

―Pero se mucho de la familia Marsh. Cómo por ejemplo que un nieto del cacique local Barbanas Marsh, se llama Sebastian Marsh… y es el sumo sacerdote de la Orden Esotérica de Dagon.

Annie y Elias se sonrieron. No se quitaron la vista de encima. Ni parpadearon.

―Pídame un pescado frito, por favor ―pidió Annie―. Y… cuénteme más.

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