Huida de Innsmouth(31): El Padre Ezequiel Wallace

Thomas Connery (Infante de Marina)          –              Bea

Jacob O’Neil (Sargento de Policía)              –              Raúl

Padre Ezquiel Wallace
Padre Ezquiel Wallace

Ezequiel Wallace, Doctor en Antropología y pastor de la iglesia de M-E Asbury de Arkham, era un hombre fuerte, marcadas arrugas de expresión y de barba y cabello cano. Cuando Thomas Connery y Jacob O’Neil entraron en la iglesia, el padre corrió hacia el infante de marina y se fundieron en un poderoso abrazo.

—¡Muchacho! —dijo el anciano—. Cuanto me alegro de verte. Has pasado por casa de tus padres, ¿no? Me alegro, me alegro. Siempre rezan por ti. Tus padres y los de Brian, siempre.

Al nombrar a Brian Burnham, el Padre Ezquiel bajo la vista, apesadumbrado, triste.

—Has venido por las falacias que se dicen en los periódicos, ¿verdad?

—Sí, Padre… Por eso y por algo más.

—¿Algo más?

—Innsmouth, Padre —comenzó Thomas—. Hemos visitado la ciudad y…

Thomas miró a Jacob que miraba a su alrededor.

—Hemos… visto cosas en Innsmouth, padre —comenzó Jacob—. Cosas que no creería.

—Este es mi amigo Jacob —le presentó Thomas—. De los Finns.

—De los Finns —murmuró Ezequiel intentando recordarle… o quizá pensando en las palabras de Jacob. El anciano pastor miró a su alrededor tomó a Thomas del brazo y los acompañó hacia la vicaría—. Venid conmigo, os invitaré a un té… quizá si vaya a creeros, hijos míos… sí, seguramente os crea, si vosotros me creéis a mí.

Sentados en un pequeño y cómodo saloncito, mientras tomaban un oscuro té y unas pastas de mantequilla, Jacob narró el episodio de la Mansión Babson bajo la atenta mirada del pastor. Thomas apostilló un par de anécdotas más del pueblo de Innsmouth e informaron a Ezequiel de su misión. De salvar al tendero Brian.

Ezequiel apuró su taza de té, se levantó y se excusó unos segundos.

Volvió con un estuche de madera, una carpeta con varios recortes del desaparecido periódico, el Innsmouth Courier, dos cuadros, una pequeña agenda y una historia.

—Antes de la Gran Guerra, fui misionero en los mares del sur, atendiendo las necesidades espirituales de los nativos en el archipiélago Tuamotú, en la Polinesia Francesa. Con el interés propio de un aficionado a la antropología, hice un estudio de las creencias, mitos y leyendas de los lugareños.

Wallace les tendió la agenda donde su meticulosa ortografía refutaba la historia que contaba el padre.

—Una leyenda bastante reciente hacía referencia a una tribu degenerada que vivió en una isla cercana. Supuestamente, esta tribu mantenía relaciones con unos “diablos-pez” surgidos de las profundidades del mar. Se contaban siniestros relatos de aquella tribu: sacrificios humanos, asquerosos tratos carnales con los “monstruos-pez” y al final, una conversión en… anfibios, marchando finalmente al mar. Las tribus vecinas, repugnadas por esas costumbres, se unieron para destruir a los degenerados adoradores de los “demonios-pez”.

«Fascinado por la historia y suponiendo que la tribu desaparecida había debido de sufrir alguna enfermedad degenerativa, por la que las tribus vecinas les aniquilaron, visité dos islas desiertas de los desaparecidos canacas. En la más pequeña de las dos encontré unas esculturas de piedra y unos monolitos tallados.

«Cuando volví a Estados Unidos, no tardé en percibir cierta semejanza entre los relatos de los canacas y los rumores sobre esa ciudad maldita… Innsmouth. Una visita al museo Miskatonic y a su librería donde encontré estos artículos periodísticos, no tardaron en convencerme de que algo impío ocurría entre esa ciudad y la familia Marsh. Algo desconocido. Inhumano.

«Y tengo más pruebas para demostrarlo.

Lo primero que les mostró Wallace fueron los cuadros… en el primero, unos bocetos a carboncillo, mostraban a una familia que posaba para la ocasión. La mayoría con exageradas muestras de la marca de Innsmouth: ojos saltos, boca ancha, nariz aplastada… Una mujer sentada en una silla con un vestido que llega a los pies y la cara cubierta por un velo y un bebé, completamente humano entre sus brazos.

Familia de Innsmouth
Familia de Innsmouth (de mockman.com)

El segundo era un óleo que mostraba a una espantosa criatura, semejante a un hombre pero con los ojos de un tiburón, dientes de piraña, escamas y branquias. Fumando un puro, vestida con un uniforme militar. Un híbrido humano entre un hombre… y un demonio pez.

El Retrato de Onesipherous Marsh
El Retrato de Onesipherous Marsh (de Pripyat_Beast)

—Se supone que este cuadro es un retrato del padre del cacique Barbanas Marsh, Onesipherous Marsh.

Jacob y Thomas no miraron durante mucho rato el detestable cuadro y no tardaron en apartarlo de su vista, visiblemente incómodos. Por último, Ezequiel les tendió el estuche de madera. Su interior, envuelto en terciopelo color borgoña, había una tablilla rectangular de oro argentífero. Exactamente igual a las que tenía Colin. En una de las caras estaba la talla que representaba a un monstruo medio humano, con las manos y los pies palmeados, ojos saltones y agallas… y la masculinidad saltando a la vista. Al otro lado había grabados esos glifos retorcidos… pero a diferencia de los lingotes de Colin, alguien había arañado a cuchillo cinco toscas letras en inglés:

DAGON

Mientras salían de la iglesia, el Padre Wallace les pidió cautela durante su misión.

—Rezaré por vosotros, muchachos…

—Padre, tenemos una duda —comentó Jacob—. ¿Sabe usted lo qué es la genética?

—Claro… es el campo de la biología que busca comprender la herencia biológica. Lo que se transmite de generación en generación, de padres a hijos… William Bateson utilizó el término genético por primera vez en 1905, aunque fue el monje científico, Gregor Mendel, quien observó la herencia de caracteres por primera vez allá 1865 ¿Por qué lo pregunta, joven?

—Estaba escrito en el diario de Ephraim Babson —contestó el policía.

Wallace asintió, apretó el brazo a Thomas Connery y clavó sus tristes ojos en el infante de marina.

—Ve con cuidado, Thomas… id con cuidado todos los Finns… y que Dios os guarde.

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