Huida de Innsmouth (56): Aún no ha terminado

Patry O’Connel (Buscavidas)                      –             Hernán

Colin O’Bannon (Jugador)                           –              Toño

Liam McMurdo (Conductor)                         –              Soler

Jacob O’Neil (Sargento de Policía)              –              Raúl

Angus Lancaster (Arquitecto)                      –              Garrido

Patry O’Connel salió del coche estrellado y comenzó a disparar sobre los tipos que se acercaban desde su espalda, los fanáticos de la Orden Esotérica de Dagon que acompañaban al Acólito Marsh antes de que lo atropellasen. Colin O’Bannon la imitó. Brian Burnham gritó a Liam McMurdo, su amigo que seguía regurgitando agua marina, con la cara pegada al volante de su accidentado Packard Twin Six, inmóvil.

Liam no respondió.

—¡Maldición! —gritó Brian—. Hay un coche más adelante… intentaré puentearlo, Jacob. ¡Jacob!

Brian miró a Jacob O’Neil que trataba inútilmente de espabilar a Liam, pero este no respondía, no se movía. Brian acarició el cabello de Ruth Billingham, oscuro como el hogar de Azathoth en el centro del universo, y llamó la atención del sargento de policía Jacob O’Neil.

—¡Jacob! Lo puentearé… puentearé el coche. Y mientras tanto te encargarás de proteger a Ruth, ¿vale?

Jacob se volvió para contestar, pero Brian salió corriendo hacia un viejo Buick D-45 que estaba aparcado unos metros más adelante y en el que podrían huir, un poco apretados, sí, pero sería mejor que seguir huyendo a pie.

Mientras, Angus Lancaster salió del coche, alzó la escopeta apuntó y su perdigonada derribó a tres marcados que habían surgido de una casa cercana armados con fusiles y un revólver.

Patry y Colin vaciaron los tambores de sus pistolas sobre las oscuras formas que corrían hacia ellos desde Road St. Las luces del armatoste que conducía Zebediah Marsh les iluminaron… en unos segundos lo tendrían encima. Angus se giró y disparó contra la camioneta que conducía el agente Marsh.

Jacob comprobó que no podía hacer nada por Liam. Yacía quieto, inerte, vomitando agua marina sin cesar. Salió del coche y cogió a Ruth en brazos, al tiempo que Brian apretaba el claxon del Buick, informando que ya estaba preparado, que ya tenía el coche encendido.

Patry, Colin y Jacob corrieron hacia el nuevo coche, mientras Angus intentaba acertar de nuevo a la camioneta de Zebediah Marsh.

—¡Angus deja de hacerte el puto héroe! —ladró Colin.

Angus le hizo caso y se volvió hacia sus amigos… al tiempo de ver cómo uno de los tipos a los que creía haber abatido, se arrastraba por el asfalto, apuntándole en su último estertor con su deslucido revólver…

Angus gritó, le apuntó con la escopeta.

Colin y Jacob que vieron la escena gritaron, intentando advertirle.

El tipejo moribundo parecía que sonreía.

Y Liam McMurdo le descerrajó tres tiros con su revólver del calibre 32.

—¡Liam! —dijo Angus sorprendido—¡Estas vivo!

—¡Y quiero seguir estándolo! —respondió tosiendo agua salada—¡Vámonos!

Angus pasó el brazo bajo las axilas de Liam y juntos corretearon hasta el Buick.

—¿Qué coño haces? —preguntó Brian a Liam, al verlo acercarse al asiento del piloto—. Hace unos segundos estabas casi muerto… ¡Todos pensábamos que estabas muerto y…!

—Conduzco yo —gruñó Liam… y tal era la determinación de su mirada que no hubo más conversación.

Liam arrancó el coche al tiempo que los primeros disparos llegaban desde la camioneta que les había estado persiguiendo desde el inicio de la Huida. Pero no movió el coche… esperó.

—Liam… —comenzó Patry al tiempo que miraba por el parabrisas trasero a la camioneta del agente Marsh.

—Al próximo que diga mi nombre le disparo —murmuró Liam que esperó…

…y esperó.

… y esperó.

Cuando el armatoste se les echaba encima, Liam pisó a fondo el acelerador y el Buick avanzó a toda velocidad dejando rastros de goma quemada por todo Garrison St. En cuanto llegó hasta el cruce con Federal St, con la camioneta de Zebediah Marsh pegada a ellos, Liam dio un violento volantazo a la derecha, que el agente de policía fue incapaz de igualar.

Liam se internó en la carretera hacia Arkham, dejando al agente Marsh encallado en el arcén. Todos los Finns estallaron en gritos de júbilo hasta que Jacob los acalló con un grito…

La Huida de Innsmouth aún no había acabado…

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