La Redada (11) Tiroteo en New Church Green

ORDEN ESOTÉRICA DE DAGON

Escuadra Apod

Capitán Anthony Corso

Cabo “The Kid” Ditullio (Boxeador)                                                        ―                           Sarita

Cabo Interino Rowan (Ingeniero Químico)                                         ―                           Raúl

Soldado 1ª “Leprechaun” O’Brien (Ladrón)                                        ―                           Bea

Soldado 1ª “Bullseye” Dalton (Cazador)                                               ―                           Toño

Soldado 1ª “Estatua” Drake (Jugador de Baseball)                          ―                           Jacin

Soldado Raso “El Muro” Rondale (Jugador de Fútbol Americano) ―                      Hernan

Liam McMurdo (Conductor)                                                                     ―                           Soler

Angus Lancaster (Arquitecto)                                                                  ―                           Garrido

Escuadra Sky

Sargento “Sarge” Emile Kowalsky

Cabos Grabatowsky y Wozniasky

Soldado Raso Davronowsky

Soldados 1ª Caronosky, Kozlowsky, Muskowsky y Prochowsky

Soldado de Primera Hammer (Experto en Explosivos)

―Lo de la escuadra Apod comenzó como una broma por el cabo Ditullio que fue boxeador ―les informó el soldado de primera Drake, alias “Estatua” ―.  Era su apodo en los Golden Gloves.

Drake y Ditullio… o “Estatua” o “The Kid” cómo preferían llamarse estaban cortados por el mismo patrón aún a pesar de ser de estados muy distintos. Ambos eran altos, fuertes, tenían el pelo engominado y un retorcido tupé. The Kid mascaba chicle y Estatua, tabaco. Y Ditullio tenía enrollado al puño un rosario de perlas plateadas mientras murmuraba una silenciosa oración.

―Pero que no os engañe el rosario. ¡Al tipo le gusta hacer sangrar a sus rivales! ―aulló “El Muro” Rondale, un toro que sacaba una cabeza al resto de la escuadra y al que habían bautizado así durante su época de defensa de fútbol americano en el instituto.

Angus Lancaster y Liam McMurdo no dejaron escapar lo emocionado que parecía el muchacho ante la idea de entrar en combate mientras Drake continuaba presentando a la escuadra Apod que les acompañaba en el camión, y con los que asaltarían la Orden Esotérica de Dagon.

Lo de Apod era porque cada miembro de la escaudra tenía un apodo… o estaba esperando a que le pusieran uno.

―Ese tan callado de ahí es “Bullseye” Dalton ―el soldado se encendió un cigarrillo bajo su recortado bigote y les dedicó un saludo―. Era granjero en Iowa y cazador de ciervos. Donde pone el ojo, pone una bala. No falla nunca.

Tras darle una calada, Bullseye le cedió el cigarrillo a su compañero, un pelirrojo grande con sonrisa canalla y unos maliciosos ojos verdes.

―Bullseye os saluda ―dijo el bigotudo.

―”Leprechaun” O’Brien es de vuestra tierra―continuó Estatua― Un irish con la mano muy larga.

―¡Eh! Qué tengo que dar de comer a tres hijos y una mujer ―bromeó Leprechaun, consiguiendo que los soldados estallasen en carcajadas―. ¿Ya les has contado porqué te llamamos Estatua, Drake?

―¡Joder!, mira que os gusta malmeter ―Drake escupió un salivazo de tabaco a los pies de Angus que le miró con desagrado, pero el soldado ni se inmutó―. Fui pitcher en el instituto. De los mejores. Al llegar aquí me daba aires y durante un partido contra la escuadra Sky, me tocó salir a batear y… bueno… me quedé congelado. Paralizado. Tres strikes y no moví ni un puto músculo. Y desde entonces los cabrones no paran de recordármelo.

Angus estaba incómodo, Liam lo percibía. Él no. Se respiraba mucha camaradería en la parte trasera de ese camión y ninguno de los presentes le había señalado y le había mirado las quemaduras con desagrado. “Una herida de guerra, pensarán”. El caso es que Liam se sentía de nuevo como si hubiera vuelto al instituto. Quizá por eso Angus no estaba a gusto. Era como estar en el vestuario de chicos, pero vestidos. Liam señaló al último de los miembros de la escuadra Apod, un joven pequeño y algo paliducho que llevaba el casco puesto y unas grandes gafas de montura metálica.

―¿Y cuál es el apodo de ese? ―preguntó.

―No… El cabo interino Rowan no tiene apodo ―contestó Drake―. Pensamos en llamarle Doctor Loco porque estaba estudiando ingeniería química en la universidad… pero aún no se ha ganado el apodo.

El camión se detuvo y la aguda voz del capitán Corso ordenó a los soldados bajar y desplegarse. Angus y Liam siguieron a Estatua y a Leprechaun por el terreno nevado hasta alcanzar la rivera congelada del río Manuxet.

―¿Los de la otra escuadra también tienen apodos? ―preguntó señalando a la eficiente escuadra Sky, capitaneada por el fiero sargento Kowalsky.

― Al sargento Kowalsky, y le llamabamos Sarge durante la instrucción, pero el resto no tienen apodos y no les vendría mal a toda esa panda de polacos ―un miembro de la escuadra Sky le hizo un corte de mangas y Estatua le alzó el dedo medio entre risitas― Caronosky, Kozlowsky, Muskowsky, Prochowsky, Davronowsky… salvo el soldado Hammer, el experto en explosivos, todos son nosequésky…

―Y por eso son la escuadra Sky.

―Bingo.

―Pensaba que eran Sky porque serían los primeros en llegar al cielo.

―¡Silencio, tropa! ―ordenó Sarge Kowalsky, consiguiendo un silencio sepulcral. El Capitán Corso llegó hasta ellos.

―Muy bien soldados. Nos desplazaremos sobre la superficie helada del Manuxet hasta Federal st, donde subiéramos por la calle hasta New Church Green, en cuyos aledaños está la Orden Esotérica de Dagon. Esperamos no encontrar resistencia pero se ha ordenado no disparar a no ser que sea necesario. Esto es muy importante. Ahora usen cuchillos y la culata de sus rifles.

Hubo varias quejas entre los soldados, pero los que no sacaron sus cuchillos, calaron bayonetas en sus rifles. Liam chequeó la Colt 45 que llevaba a la cintura, sobre el grueso abrigo blanco que le habían cedido. A Angus le ofrecieron un rifle, pero argumentó que era mejor con las escopetas y tuvo suerte, Leprechaun sacó de la nada una escopeta de trinchera de galga 12, con 20 postas. Angus era un espectáculo extraño, con su escopeta al hombro y apoyado en su bastón estoque.

―¿Todo bien asesores? ―preguntó el capitán Corso a Liam y Angus, que asintieron enérgicamente―. Muy bien, escuadra Apod al frente. Escuadra Sky en retaguardia. ¡Vamos!

Anduvieron en fila de a dos por la congelada superficie del Manuxet y tras una buena caminata, dejaron tras de sí la rivera más boscosa para internarse en la parte más industrial del río. Fábricas abandonadas surgieron en los laterales, mirándoles como buitres.

Todo estaba tranquilo. Muy tranquilo.

Llegaron hasta el puente que los Finns hundieron durante su huida de Innsmouth. Los habitantes no habían hecho nada por reparar la dañada estructura. Corso preguntó a Angus y a Liam sobre eso, sólo para confirmar si estaban donde debían de estar, y continuaron avanzando entre los escombros congelados.

Llegaron hasta una cascada y comenzaron a descender por ella. Bullseye, The Kid Ditullio y Liam se resbalaron y cayeron sobre la fría superficie, escuchando como el hielo crujía tétricamente bajo su peso.

Corso, que había bajado con mucha pericia, ordenó a los soldados ocultarse bajo el siguiente puente… donde había otra cascada.

―¿A qué luces de Washington se le ha ocurrido este paseíto? ―se quejó The Kid Ditullio cuando de nuevo perdió pie y dio de bruces en el hielo.

―Bullseye imagina que debió de ser un chupatintas que estará muy calentito en su puta casa ―siseó Bullseye Dalton que también se había caído.

Corso ordenó callar mientras ayudaba a Liam a ponerse en pie.

Angus miraba hacia arriba de la rivera con los ojos entrecerrados.

―¡Capitán Corso! ―espetó Angus.

―¡He dicho que silencio, maldita sea!

―Pero capitán…

―Señor, Bullseye también está oyendo algo ―informó Bullseye alzando su rifle hacia la rivera.

Corso se quedó petrificado. Todos los de la escuadra Apod alzaron sus cabezas hacia arriba, escuchando cada vez con más claridad unas voces cantando… o croando. Liam se volvió hacia Angus.

―¿Había algún rito o algo que se celebrase en Febrero? ―Angus negó con la cabeza.

―Y tampoco es sábado, no sé qué coño es esa… procesión.

―¡Capitán Corso, órdenes! ―exigió The Kid Ditullio.

Corso dudó. Paladeó algunas palabras hasta que consiguió decir algo.

―¡Ocúltense… todos a cubierto y ocúltense!

Algunos, como el cabo interino Rowan o Angus, se escondieron prodigiosamente en la poca maleza que creía en la nefanda orilla del río. Otros como el gigantesco soldado Rondale, quedaron expuestos.

Bajo la pálida luz de la luna que agonizaba en el horizonte apareció una procesión de seis marcados de Innsmouth que llevaban un séptimo hombre en volandas. Un hombre que se retorcía entre espasmos. Un hombre que era muy poco hombre. Le transportaban desnudo, su piel blancuzca era escamada, no tenía cabello alguno y sus enormes ojos carecían de párpados. Su enorme boca plagada de colmillos abisales se abría buscando aire, mientras las cicatrices que había en su cuello no se abrían transformándose en las branquias en las que se iban a convertir.

―Pero qué cojones es eso ―escupió Estatua Drake,  cuando la escuadra Apod veía al dirigente de la comitiva, un enorme profundo de piel azulada que se arrastraba las zarpas delanteras por el suelo y se desplazaba con lentas zancadas mientras croaba un triste ulular… hasta que vio al soldado Rondale.

El profundo se alzó en dos patas y rugió. Rondale, petrificado ante el monstruo que hundía sobre él unos fieros ojos amarillos, arrojó su fúsil y aullando como un animal cargó contra el monstruo.

―¿¡Adónde coño vas, Muro!? ―gritó el cabo The Kid Ditullio, pero era tarde, Rondale no oía, no escuchaba. Solo quería aplastar con sus propias manos a esa pesadilla subacuática.

Y el sentimiento del monstruo era mutuo, pues cargó sobre el soldado andando y saltando como un gorila, barboteando y gruñendo, sin embargo sus movimientos eran lentos, cansinos, agotados. Rondale bajó la cabeza y hundió el hombro contra el abotargado vientre de la criatura en medio de la rivera y ambos cayeron rodando por el suelo, enzarzados en una refriega de golpes y mordiscos.

Los seis insmouthitas se quedaron petrificados ante la repentina aparición de Rondale y su enfrentamiento cuerpo a cuerpo contra el profundo… ¿quién era ese desconocido que había atacado a uno de los suyos? Antes de que pudieran salir de su estupor, el capitán Corso se alzó desde su escondrijo gritando:

―¡Evitad que huyan! ¡Sin disparos! ¡Sin disparos!

El cabo interino Rowan emergió de la oscuridad enarbolando un cuchillo de combate que clavó en la espalda de uno de los innsmouthitas más adelantados al grupo, que se revolvió y sacó una navaja. Su tajo no hirió al cabo, pero puso tierra de por medio entre los dos. Estatua Drake apareció tras Rowan y cargó contra los cuatro marcados que transportaban al que se estaba transformando, placando a uno de ellos, haciéndoles perder el equilibrio y soltando el cuerpo que sostenían, que rodó por la rivera hasta acabar a los pies de Angus Lancaster.

Angus miró sobrecogido al híbrido entre humano y profundo que no había terminado su transformación. Se agitaba entre espasmos, intentando respirar pero sin poder hacerlo porque no estaba en el agua. Miró con ojos vidriosos a Angus y alzó una mano de dedos palmeados hacia él, suplicando ayuda entre agónicos jadeos.

Angus no lo dudó, sacó el estoque de su bastón y lo hundió piadosamente bajo la garganta de la criatura.

Liam se lanzó sobre el resto de asustados innsmouthitas, forcejeó con uno de ellos y le descargó un golpe en la garganta, rompiéndole la traquea. El marcado cayó de rodillas y murió entre estertores. Bullseye apareció tras otro y de un rápido tajo le cortó el cuello de lado a lado. Leprechaun descargó un buen puñetazo a otro.

Rondale continuaba sobre el profundo descargando incesantes puñetazos sobre su anfibio rostro, sin importar que las zarpas de la criatura estuvieran desgarrando su abrigo y también la carne de su espalda.

― ¡Seguid la jugada! ―aullaba el Muro Rondale, fuera de sí, riendo como un loco― ¡Seguid la jugada! ¡Seguid la jugada!

Uno de los innsmouthitas intentó trepar por la rivera, pero resbaló por el suelo embarrado, yendo a parar ante The Kid Ditullio que le descargó un juego de practicados y violentos puñetazos, que le reventaron la cabeza.

Uno degollado, dos más muertos a puñetazos, el profundo enzarzado en una pelea cuerpo a cuerpo con un soldados enajenado… y que parecía ir ganando. Los tres marcados que quedaban empujaron a los militares y comenzaron a trepar penosamente por la rivera.

―¡Qué no se escapen! ―gritó Corso.

Leprechaun, The Kid y Rowan consiguieron trepar hasta arriba, persiguiendo a los fugados. Angus se acercó hasta el profundo con el que forcejeaba el Muro e intentó apuñalarlo con su estoque… pero la pareja rodó por el suelo y Angus clavó el estoque en el suelo… el Finn se encontró con el mango del estoque en la mano.

Leprechaun consiguió llegar hasta su perseguido, pero este se volvió con presteza y le pegó una buena patada en la cara, rompiéndole la nariz. Leprechaun consiguió no caer por la rivera y rió a carcajadas, mientras la sangre le corría por los labios. Rowan intentó atrapar al innsmouthita, pero se le escapó. Ditullio zancadilleó a su perseguidor que cayó con fuerza. Su cuello crujió mientras rodaba colina abajo hasta Estatua y Bullseye, que lo cosieron a puñaladas.

El profundo hundió sus zarpas en la espalda de Rondale arrancándole un ronco quejido, antes de que el Muro descargase ambos puños sobre el feo rostro de batracio de la criatura, una y otra, y otra, y otra vez… hasta que solo machacaba húmedos pedazos de hueso y espesa y aceitosa masa cerebral contra el suelo.

―¡Muérete! ―gritaba con cada golpe― ¡Muérete! ¡Muérete!

Liam comenzó a trepar por la rivera en apoyo de Rowan que forcejeaba con uno de los dos fugados, pero justo cuando llegaba una alta figura emergió tras el híbrido. El sargento Kowalsky lo degolló con eficiencia y Liam observó cómo dos miembros de la escuadra Sky, los soldados Caronosky y Kozlowsky, hundían sus bayonetas en el último miembro de la peculiar comitiva de bienvenida.

Angus miraba con desagrado a Bullseye y Estatua que limpiaban sus cuchillos tras haber apuñalado a su oponente.

―Así se pelea en la vida real ―murmuró The Kid cuando descendía de la rivera―, ha hostia limpia, a puñaladas, no con una espadita de maricas.

Hubo un coro de risitas y Angus dejó caer lo que restaba de su preciado estoque al hielo del Manuxet. Liam se aclaró la garganta mientras el capitán Corso aparecía entre ellos… ¿Dónde había estado el capitán durante toda la refriega?

―Capitán ―comenzó Liam―, creo que deberíamos esconder los cadáveres debajo del puente.

―Oh, es muy buena idea ―Corso se volvió hacia el sargento Kowalsky, que descendía de la rivera junto al resto de sus hombres― Sargento. Sargento. Que la escuadra Sky esconda los cuerpos mientras la escuadra Apod toma posiciones en New Church, Green.

― A sus órdenes, señor ―murmuró Kowalsky mirando con desprecio al Capitán Corso―, pero vaya con cuidado.

―Descuide, sargento. Tenemos todo controlado. ¡Escuadra Apod! En marcha.

Pero la escuadra Apod estaba alrededor del cadáver destrozado a golpes por Rondale, que miraba a sus compañeros luciendo una desquiciada sonrisa salpicada por la negra y aceitosa sangre del profundo.

―¡Lo he matado con mis propias manos! No es tan duro cómo se creía, ¿¡a qué no!? Cosa del Pantano… o lo que seas… ¿Alguno se ha traído el botiquín de primeros Auxilios?

Mientras el cabo interino Rowan atendía las heridas de Muro Rondale y Leprechaun O’Brien. Corso encabezó la llegada hasta New Church Green, junto a Liam y Angus. Tras ellos avanzaban Bullseye, The Kid y Estatua.

Las calles adoquinadas de Innsmouth formaban una rotonda en torno a un césped circular cubierto por malas hierbas: New Church Green. En el centro había una solitaria farola que no despedía luz alguna, aceras de baldosas desiguales, dos bancos podridos a punto de desmoronarse y un viejo Ford T aparcado cerca del puente que cruzaba el Manuxet.

207 - Orden Esoterica de Dagon 205 - San Sapo 212 - Iglesia de la Fe Baptista
207 – Orden Esoterica de Dagon
205 – San Sapo
212 – Iglesia de la Fe Baptista

Había un par de iglesias flanqueando el césped al noreste y al noroeste de Federal st, siendo San Sapo la del noroeste y almacenes abandonados por todo Dock st. Angus informó al capitán Corso que el campanario podía servir cómo aviso al resto del pueblo. Se apreciaban las cuatro columnas grises de la vieja logia masónica que había dos edificios más al norte de Federal st, donde tenía sus sede la Orden Esotérica de Dagon.

Bullseye silbó entre dientes llamando la atención de Corso y los Investigadores.

―Bullseye ha visto algo ―informó el soldado con la vista fija en el gran edificio de paredes grises. En efecto, tras las cuatro columnas había seis hombres armados con fusiles y escopetas.

Los invasores se echaron cuerpo a tierra en los aledaños de la rotonda.

―¿No se suponía que esto era una misión secreta? ―se quejó Liam.

―El grupito de antes se sorprendió al vernos ―pensó Angus en voz alta―, pero esos de ahí… esa gente está esperando a que la ataquen.

―Quizá tras su fuga… ―argumentó el capitán Corso.

―Hace meses de eso y ni nos acercamos a ese edificio ―susurró Liam―. A saber lo que tienen ahí dentro.

Corso se giró hacia sus hombres que le miraban expectantes.

―Bullseye precisa saber si ya puede usar su rifle, señor ―preguntó Bullseye.

―Sí, sí, sí… Pero… esperen a mi señal.

―¿Primero nos dispersamos por la plaza y tomamos posiciones de ataque, señor? ―preguntó The Kid Ditullio con voz ronca.

―Sí, sí. Dispers…

Ditullio chasqueó los dedos e hizo girar el índice hacia arriba. Drake y Dalton asintieron. El primero corrió hasta la rotonda. Liam corrió y se escondió tras el viejo coche. Bullseye se arrastró por la rivera y desapareció entre la maleza. Angus se alejó de los soldados y atravesó la calle, corrió y se pegó contra la pared de una vieja casa en ruinas.

―Pero adonde va ese… ―se quejó The Kid Ditullio entre dientes mirando a Angus. El cabo correteó por el lado opuesto a Angus, hasta apoyar su espalda en la pared de San Sapo.

Cuando Rowan, Leprechaun y el Muro subieron la rivera, fueron informados por Corso.

Y en ese momento uno de los seis centinelas de la Orden salió del parapeto que ofrecían las columnas.

Caminó hasta el medio de la calle y miró hacia New Church Green. Vio a Estatua Drake y el soldado lo supo porque le miraba directamente a los ojos. Corso siseó una orden para que sus hombres se escondieran, sobre todo Drake, y Estatua se parapetó tras un banco maldiciendo su poca discreción.

Rowan se desplazó por la rivera y se acercó hasta Ditullio. Leprechaun lo hizo en dirección contraria y se unió a Liam tras el Ford T. El Finn sacó una navaja e intentó forzar la puerta del coche. Era un coche viejo, pero Liam aún recordaba haberlo forzado de joven, cuando Brian Bunham y él hacían carreras por las carreteras de Arkham. Parecía que esos recuerdo felices habían sido hace extraños eones. Angus se acercó hasta Federal st y oteó el panorama, al tiempo que descolgaba su escopeta del hombro. Rondale también se desplazó por la rivera.

―No pises a Bullseye ―murmuró escondido entre la maleza el francotirador.

El centinela comenzó a caminar hacia New Church Green con el cañón del fusil apuntando al suelo y la mirada perdida en la rotonda… parecía que había visto algo, pero no estaba seguro del qué. Estatua Drake miró hacia Corso, esperando a que el capitán le ordenase que hacer… pero Corso miraba hacia el centinela tan alerta, que parecía haber olvidado que tenía que dar órdenes a sus tropas. Estatua comenzó a hacer gesto para llamar su atención… pero lo único que conseguía era atraer al centinela que veía movimiento en esa rotonda, cuando no debería ver nada.

Liam forzó la cerradura, abrió la puerta y entró en el asiento del piloto. Leprechaun se arrastró por el asiento trasero. Angus apuntó hacia el centinela, esperando la orden de Corso. Rondale se desplazó cómo una sombra hasta la pared en la que se parapetaban, Rowan y Ditullio.

El centinela se quedó congelado a unos veinte metros de la rotonda. Abrió mucho los ojos y sin hablar, alzó su rifle y disparó, pero su puntería era bastante mediocre y la bala se perdió en la noche. El resto de centinelas se asomaron desde la orden, barbotando órdenes y alzando sus armas.

Señalando hacia Estatua Drake.

Corso continuaba bloqueado. No ordenó nada, no dijo nada. Rowan se asomó desde Dock st, alzó su rifle 30.06 y disparó con acierto al primer centinela que dejó caer el rifle e intentó huir hacia la Orden. Otro de los centinelas se posicionó tras una columna de la logia, alzó su fusil y disparó contra Rowan, pero la bala arrancó esquirlas de piedra de una de las paredes de San Sapo. Estatua Drake explotó un globo de chicle mientras sonreía, le quitó el seguro a su metralleta Thompson, se giró por encima del banco y disparó una ráfaga de tiros sobre la espalda del tipo que huía, que cayó muerto al suelo. Bullseye que estaba apuntándole, cambió de objetivo precipitadamente y su disparó se estrelló contra la columna tras la que se parapetaba el centinela que había disparado contra Rowan.

Liam puenteó el coche y lo arrancó, escupiendo una bocanada de humo sucio. Leprechaun  se asomó desde el asiento trasero y disparó una larga ráfaga de disparos con su Thompson, abatiendo a dos de los centinelas que corrían hacia Estatua Drake.

Aprovechando el tiroteo, Angus se pegó a la pared de los edificios de Federal st, y caminó pegado a la pared hacia la Orden Esotérica. El Muro Rondale agarró a Rowan y lo sacó de la línea de tiro. The Kid Ditullio disparó con su automática del 45 e hirió en la pierna a un cuarto centinela que cayó al suelo.

Los centinelas dispararon sus armas a ciegas, causando más caos y ruido, pero sin herir a nadie. Uno de ellos, que estaba armado con un viejo mosquete, se parapetó tras un portal. El centinela  a resguardo de las columnas, se ocultó tras una de ellas mientras recargaba su fusil de cerrojo… y entonces las campanas de San Sapo comenzaron a repicar.

Los tañidos parecía que lo llenaban todo hasta que una explosión retumbó por encima de los mismos, haciendo temblar el suelo y las ventanas de todo Innsmouth… ¿Qué había provocado tal explosión?

La explosión sacó de su sopor al capitán Corso que se levantó de su escondrijo, enarbolando su Colt 45 y gritando:

―¡Rápido, tropa! ¡Avancen!

―Este tipo es un cachondo ―murmuró Ditullio con desprecio.

Rowan también sacó su Colt y disparó sobre el mismo centinela que había herido Ditullio. Estatua Drake disparó una ráfaga sobre el centinela del mosquete, pero las balas destrozaron el portal donde se cubría.

Liam dio un volantazo y condujo a toda velocidad con el viejo Ford T hacia Federal st… hacia el centinela caído que alzó las manos gritando auxilio, antes de que la vieja tartana pasara por encima de él. Leprechaun continuó disparando con la Thompson y vació el resto del cargador sobre el centinela que tenía un mosquete. Bullseye, El Muro y The Kid aprovecharon la carga del coche para correr hasta la rotonda donde se unieron a Estatua.

Angus llegó hasta la Orden y se plantó ante el último centinela que miró aterrado al cañón de la escopeta de trinchera que llevaba el Finn, antes de que escupiera una bola de fuego y metralla lanzando su desmadejado cuerpo ante la gran puerta de roble de la logia masónica.

Mientras Liam comenzaba a dar la vuelta a la rotonda, al fondo de Federal st se encendieron los faros de un viejo y pesado camión, que bajaba a gran velocidad hacia ellos. Rowan corrió hasta la rotonda, uniéndose a su escuadra, que miraban fijamente al camión que conducía hacia ellos.

―Abatamos a ese cabrón, chicos ―ordenó Ditullio que alzó su Colt 45. Bullseye, Rowan y el Muro, cargaron sus fusiles y le imitaron. Drake sacó una granada y le quitó la anilla.

Angus se mantuvo ajeno a lo que pasaba a su espalda, lanzó una rápida mirada por la fachada de la logia, buscando símbolos. Angus no había llegado tarde a la reunión con los Finns y Maggie Burnham por su trabajo o porque estuviera fuera del país… Angus había llegado tarde porque estaba siendo iniciado en la masonería y los ritos habían coincidido con la llegada del telegrama de la hermanita de Brian. Angus era masón y arquitecto, por lo que disponía de unos conocimientos que el resto de la escuadra Apod y sus amigos los Finns no sabían: podía descifrar los símbolos que los masones hacían en sus estructuras y, cómo era el caso, descubrir cierta información, cómo que la Orden Esotérica disponía de dos entradas, además de la principal. Una entrada secreta y subterránea que desembocaba en los túneles de los contrabandistas y otra entrada trasera, a la que se podía llegar por un callejón que surgía tras la Iglesia de la Fe Baptista de Innsmouth que había al final de la calle.

The Kid, El Muro, Bullseye y Rowan apuntaron al camión.

―Esperad ―ordenó Ditullio.

Drake apretó el seguro de la granada y adoptó la posición de un pitcher en la base del lanzador.

―Esperad ―repitió Ditullio.

El camión bajaba con un rugido amenazador que retumbaba por encima de los tañidos desesperados de San Sapo. Las luces de las casas se encendían. Los gritos de los habitantes del pueblo maldito resonaban por doquier.

―Esperad ―aulló Ditullio con el dedo tenso sobre el gatillo.

Liam comenzó a dar la vuelta a la rotonda. Angus creía haber descubierto todo lo que podía sacar de los símbolos que se escondían en la mampostería de la fachada.

El camión llegó hasta la Orden Esotérica, sin frenar su velocidad.

―¡Ahora!

Rowan impactó al motor, Rondale destrozó la rueda delantera derecha, Ditullio disparó sobre el parabrisas y Bullseye le pegó un tiro entre los ojos al conductor del camión… un híbrido grande y fornido, que apestaba a pescado podrido y respondía al nombre de Harry Jakes.

Y Drake arrojó la granada sobre el techo de la cabina del camión.

El vehículo giró con violencia y se estampó contra las columnas de la Orden Esotérica de Dagón. Angus se encogió contra la puerta, al tiempo que los ocupantes del vehículo intentaban salir del mismo a duras penas, uno de los cuales, el copiloto, era un individuo envuelto en un chubasquero sucio que ocultaba su desfigurado aspecto… el pescador Sandy Lanier.

La granada explotó, arrojando calor, metralla, fuego y a Sandy Lanier sobre Angus Lancaster. Angus había perdido la escopeta, todo era fuego y no oía nada, solo escuchaba un largo pitido que lo llenaba todo.

Y la sombra del horrendo Sandy Lanier se irguió ante él rezumando sangre negra y una rabia venenosa.

Liam aparcó el Ford T ante el capitán Corso que miraba sobrecogido la explosión.

―¿Qué hacemos, capitán? ―preguntó Liam.

―¡Señor! ¡Ordenes, señor! ―gritó Leprechaum mientras cambiaba el cargador a su metralleta.

Corso le miró sin verlos, abrió la boca intentando decir algo, pero no lo consiguió. Y en ese momento subieron desde la rivera el sargento Kowalsky y la escuadra Sky.

―¿Es esto lo que entiende usted por discreción, señor? ―le preguntó con sorna.

Mientras, Kowalsky ordenaba a la escuadra Apod replegarse y a la Sky tomar posiciones por New Church Green. No todos los que iban en el camión habían muerto y varios vecinos rabiosos de Innsmouth aparecían desde diferentes calles, enarbolando fusiles y mosquetes, hachas y cuchillos, palos y piedras, disparando a matar, sin mucho acierto. Amenazando y gruñendo.

El Muro Rondale vio algo entre las llamas del camión defenestrado. La inquietante figura de Lanier lanzando zarpazos a Angus que se defendía cómo podía de las embestidas. El Muro desobedeció las órdenes y corrió hacia el ACE.

Los Sky habían formado un círculo alrededor de New Church Green con lo que estaban consiguiendo retener a los pueblerinos que se cernían sobre ellos. Dos granadas más volaron hacia el camión. Varios miembros de la Apod apoyaron con sus disparos abatiendo a enemigos, mientras se reunían alrededor del capitán Corso.

―¿Qué hacemos, capitán?

―¡Señor! ¡Ordenes, señor!

―¿Apoyamos a la escuadra, Sky, señor?

―¡Rondale y el ACE no están, señor!

―Bullseye quiere dispararle a alguien.

―¿Tú de dónde has sacado un coche?

El capitán Corso estaba sobrepasado.

Sandy Lanier no tenía manos, tenía unas zarpas casi tan mortales cómo las de un profundo y desgarraron la espalda de Angus mientras se retorcía por el suelo.

― ¡Eh, tío feo! ―aulló una voz tras ellos.

Rondale estaba tras ellos con la escopeta de Angus en la mano y antes de que Lanier pudiera reaccionar le descargó una perdigonada contra el pecho.

―Creo que esto es tuyo ―dijo el Muro, al tiempo que agarraba a Angus de la axila y lo empujaba hacia el punto de reunión.

Los disparos entre soldados e innsmouthitas se sucedieron. Drake recibió un disparo en un brazo. Las granadas explotaron bajo el camión y la onda expansiva envió a Angus y al Muro contra el suelo, pero Rondale tironeó de Angus intentando sacarlo de la zona caliente. Las puertas de la Orden se abrieron y una docena de profundos armados con una largas lanzas de color verde irísense precedieron a seis sacerdotes vestidos con túnicas aguamarinas, máscaras de oro pálido y que enarbolaban palos y cuchillos.

Desde el este de Dock st. llegaba una turba de aldeanos armados con antorchas, palos, horcas, cuchillos… Kowalsky ordenó abrir fuego a discreción y agarró al capitán.

―¡Maldita sea, Corso! ¡Si no se espabila abriré la puerta de ese antro con su cabeza!

―De poco va a servir ―gimoteó Angus― Han abierto esa puerta para sacar más tropas y la han vuelto a cerrar. Necesitaría dinamita para abrirle un agujero.

―¡Han dado a Dragonovsky, señor!

―¡Granadas sobre la orden, ya! ―ordenó Sarge Kowalsky.

―¿Y cómo entramos en esa puta fortaleza? ―se quejó Drake.

―Hay una entrada trasera ―informó Angus― al otro lado de esa iglesia.

―¡Es verdad! ―estalló Corso emocionado―. Figuraba en los informes de la misión.

Kowalsky miró con lástima a la escuadra Apod. Su vista se clavó en Liam que aún continuaba al volante del coche que había robado.

―Monten en el vehículo civil y asalten  la orden desde la puerta trasera, mientras la escuadra Sky mantiene aquí una posición segura―ordenó Kowalsky, y mientras los soldados entraban en el coche, Sarge agarró al cabo The Kid Ditullio y le susurró al oído―. Si Corso no reacciona, tome usted el mando.

The Kid asintió enérgicamente y montó en el coche junto al resto de la Apod. El Ford T traqueteó por Dock st, esquivando disparos y algún innsmouthita agresivo que les tiraba piedras e insultos, hasta que se coló por un callejón que rodeaba San Sapo.

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