MdN: New York (13) Angus is now in the building

Madame Loconnelle (Buscavidas y Adivina)                                  –             Hernán
Colin O’Bannon (Agente Federal)                                                    –              Toño
Liam McMurdo (Mecánico de Día, Conductor de Noche)           –              Soler
Jacob O’Neil (Detective Privado y Alcohólico)                               –              Raúl
Thomas Connery (Infante de Marina Retirado)                             –              Bea
Greg Pendergast (Escritor Difamado)                                              –              Jacin
Annie O’Carolan (Cazadora de Libros)                                             –              Sarita
Angus Lancaster (Arquitecto Masón)                                              –              Garrido

 

 

MdN: New York (13) Angus is now in the building

 

Trece de enero de mil novecientos treinta.

En torno a las diez de la mañana.

Los Finns estaban reunidos en el restaurante del Grand Hotel, donde se alojaban varios de ellos, cuando una esbelta figura irrumpió en el local.

—Lo sé. Tengo la mala costumbre de llegar tarde pero… llego exactamente cuando se me necesita.

Los Finns alzaron la vista: zapatos impecables, traje hecho a medida, bastón de madera oscura, seguramente hueco, sirviendo como funda para un estoque, pañuelo al cuello, gruesas gafas, sonrisa galante, peinado a la moda…

Angus Lancaster
Tengo que irme. ¡Los Finns me han llamado!

—Hola, Angus —dijeron Greg Pendergast y Annie O’Carolan sin mucho entusiasmo.

En cambio, Liam McMurdo corrió hacia Angus Lancaster y le dio un fuerte abrazo.

—La desidia de Greg y Annie no es de extrañar, pero esto me está cogiendo por sorpresa, Liam —contestó Angus palmeando la espalda de su amigo.

—Me alego de verte —contestó Liam exhibiendo una gran sonrisa.

—Sí, últimamente está muy contento —comentó Annie entrecerrando los ojos —. Demasiado.

—¿Aderezas tu vida con algo más que la mecánica, Liam? —preguntó Colin O’Bannon. Thomas Connery dio un respingo en su asiento.

Jacob O’Neil estaba derrumbado sobre un cómodo sillón junto a los Finns. Roncaba y su rostro estaba oculto bajo un periódico de esa mañana. Apestaba a whisky desde la entrada. Ante él había una bandeja con un opulento desayuno que se enfriaba a cada segundo. Angus le pinchó con el bastón, pero Jacob ni se inmutó.

—Resaca —informó Colin.

—¿Resaca?

—Sí. Aunque esta noche se lo pasó de miedo con una prostituta.

—¿¡Prosti…tuta!? ¡P… pero si Jacob estaba casado!

—Y con una hija —informó Greg.

—Toma asiento, Angus. Te pondremos al día en unos instantes —continuó Annie desplegando los recortes de prensa de su carpeta.

—¿Cómo te ha tratado la vida estos meses? —preguntó Thomas. Angus aún miraba al maltrecho Jacob.

—Bien, bien… Me he casado con mi prometida.

Los Finns dejaron de hacer lo que estaban haciendo y miraron fijamente a Angus: ¿Casado? ¿Prometida?

—¡Jacob está de resaca tras pasar una noche con una prostituta! ¡Patry viste como una gitana! Y Liam va dando abrazos… ¿¡y os sorprende que me case!?

—Patry/Nelly está paranoica. Lo de Liam es una investigación en curso…

—Que te den, Colin.

—Y antes de ser el sargento O’Neil, Jacob se pasaba la vida borracho y de putas —continuó Colin.

—Y eso lo sabe, porque ahora es el Agente Federal O’Bannon —escupió Greg  entre dientes —. Y lo sabe todo de todos.

—¿Agente Federal? —preguntó Angus.

—No vamos a hacer un resumen de nuestras vidas ahora Angus —cortó Annie —. Vamos a hacerte un resumen de lo que nos ha traído aquí y lo que hemos descubierto hasta ahora. Vamos a hablarte de la Expedición Carlyle que Jackson Elias está investigando.

Una hora después y tras haber dado cuenta de un buen segundo desayuno, Angus estaba informado de todo.

—¿Habéis hablado con la hermana de Roger? ¿Esa tal Erica Carlyle?

—No —contestó Annie —. Y no parece alguien muy accesible.

—Para vosotros quizá, pero yo soy Angus Lancaster. Siempre encuentro una entrada.

—Sobre todo la trasera —se mofó Madame Loconnelle.

Entre las carcajadas. Liam se inclinó hacia Greg.

—Tenemos que hablar. En privado.

—No puedo, Liam —contestó Greg—. Tengo que visitar a un par de amigos que conocían a Jackson Elias, el Doctor Vincenzo Gaspari y su editor, Jonah Kensington.

—Te haremos de chofer mientras tanto —propuso Thomas.

Nelly se fue a su casa, a mirar en su bola de cristal. Annie propuso ir a la biblioteca de la universidad de Columbia, para ver que encontraba sobre sectas en Egipto y el norte de África.

Algo encontró, pero Annie perdió casi toda la mañana ojeando un libro que le llamó la atención: Apuntes sobre el Necronomicon, de Joachim Feery.

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MdN: New York (3) Madame Loconnelle

Patry O’Connel (Buscavidas)                      –             Hernán

 

Annie O’Carolan (Cazadora de Libros)        –              Sarita

 

 

El teléfono tronaba en aquel lugar, como si fuera algo ajeno, extraño, como unas carcajadas histéricas en una biblioteca. Alguien apartó la cortina de perlas que servía de puerta y unos silenciosos pasos llevaron a la propietaria hasta el molesto aparato.

—Dígame —susurró una boca le labios pintados de violeta, con voz profunda, exótica, misteriosa.

—¿Patry? —preguntó Annie O’ Carolan desde el otro lado.

Un instante de silencio. La persona que tenía el teléfono tragó saliva, pero no perdió la compostura.

—¿Patry? ¿Quién es Patry?

—Disculpe — desde su apartamento en Nueva Orleans, con las ventanas abiertas y las habitaciones aireadas, donde la cazadora de libros había abierto una maleta en la que estaba colocando pulcramente la ropa que llevaría al viaje, Annie puso los ojos en blanco—, me llamo Annie O’ Carolan, estoy buscando a una vieja amiga mía, Patry O’Connel. Este es el décimo segundo número al que llamo. No sabía que podías haber tantas…

—¡Annie! —chilló Patry desde el otro lado de la línea. Annie tuvo que apartarse el teléfono de la oreja—. ¡Cuánto tiempo! Jajajaja… Perdona que haya sido tan… complicado localizarme pero… ¡es que esa es precisamente la idea ,porque Patry O’Connel ya no existe!

—¿Cómo? ¿Te has cambiado de… nombre artístico?

—Ya te explicaré porque no soy Patry. Por teléfono prefiero no hacerlo pero, Patry O’Connel, la hija del borracho O’Connel y a la que todo el mundo metía mano en Arkham, ha muerto. Yo soy otra persona.

—Vaaaaaale…

—Estas hablando con… Madame Loconnelle.

Annie abrió mucho la boca. Mucho. Todo lo que podía de hecho.

—¿Madame?

—Sí.

—¿Madame?

— Sí, Madame Loconnelle… pero tú me puedes llamar Nelly, querida Annie.

—…

—¿Annie?

—Estoy digiriendo todo esto —. Conociendo como conocía a Patry, Annie estaba pensando en prostíbulos. Apretó con el índice y el pulgar el puente de su nariz mientras cerraba los ojos y trataba de ordenar sus ideas—. N-Nelly… Yo… esto, Greg… Greg Pendergast se ha puesto en contacto conmigo porque… ¿te acuerdas de Jackson Elias? ¿El escritor que conocimos en Innsmouth?

—He tratado de olvidar cualquier cosa que vivió Patry, querida —contestó Madame Loconnelle con un gruñido.

Pero se acordaba.

Se acordaba de todo.

Se acordaba de la cosa que chillaba en las entrañas de Marsh Manor.

Su vista voló hacia la habitación que había al otro lado de la cortina de perlas. La habitación del incienso. La habitación de las velas.

Había algo en medio de la mesa de esa habitación que se lo recordaría siempre.

—Pero me acuerdo de ese escritorzuelo afeminado —dijo con desdén.

Annie contuvo una risotada.

—Que te rechazase no implica que fuera afeminado, Patr… Nelly. A ver, el resumen es que Jackson ha estado investigando algo sobre una Expedición fallida hace años: La expedición Carlyle; y nos ha pedido ayuda a nosotros, a los Finns. Lo cual me da a entender que tiene algo que ver con… bueno con… Quizá no quieras venir ya que, Madame Loconnelle no es una Finn.

—Siempre seré una Finn, Annie —contestó Patry.

Allí estaba su amiga.

Annie O’C arolan, siempre calculadora, atemperamental, fría, sonrío. Sintió calor en su pecho. Rubor en sus mejillas. Bród. Orgullo.

—Hemos quedado en Nueva York —continuó Annie.

—Me viene perfecto, vivo en Nueva York —dijo Patry—. Y soy mi propia jefa, así que iré donde sea y cuando sea.

—Ahora te doy los datos, pero antes… ¿podrías hacerme un favor?

 

Patry O'Connell
Patry O’Connel… Antes.              ¿Cómo será Madame Loconnelle?

Patry O’Connel Madame Loconnelle (Buscavidas)                      –             Hernán